A continuación se ha de explicar el significado del “Amor Ágape”, procurando hacer lo más claramente posible su relación con la noción del ser humano y como se atañe comúnmente el mismo con el cristianismo. Se procurara poseer un criterio objetivo y a su vez profundizar en
éste tema que es de gran relevancia en nuestra sociedad pues estos conceptos o valores forman parte de los paradigmas que segmentos significativos de la población poseen.
éste tema que es de gran relevancia en nuestra sociedad pues estos conceptos o valores forman parte de los paradigmas que segmentos significativos de la población poseen.
AMOR ÁGAPE
“ Ágape” significa amor, pero no amor como lo comprendemos por lo general. La lengua griega tiene una facultad para expresar los diversos matices del significado de un concepto, en éste idioma existen 4 palabras para identificar las distintas clases de "amor".
“ Ágape” significa amor, pero no amor como lo comprendemos por lo general. La lengua griega tiene una facultad para expresar los diversos matices del significado de un concepto, en éste idioma existen 4 palabras para identificar las distintas clases de "amor".
- "Eros"- El amor carnal, es el amor erótico; característicamente se emplea con relación al amor físico.
- "Fíleo"- Amor entre padres e hijos (filial).
- "Storge"- Afecto tierno de amistad, la mejor traducción de “stergein” es apreciar.
- " Ágape"- Amor de Dios. Connota sacrificio y es totalmente desinteresado.
Las tres primera clases de Amor pueden ser experimentadas por el hombre natural, será un amor interesado y egocentrista. El amor "Ágape", se explica, es el amor que está solamente en los creyentes y debe obrar en ellos tal como el de Dios, es así porque la misma Biblia dice que este es el mayor de los dones tal y como la fe es un ingrediente principal en la vida del creyente, el amor es también. Fíleo describe el cálido amor que se profesa a un padre; Ágape, la afectuosa gratitud que se siente hacia un benefactor.
El pensamiento cristiano se fijó en Ágape ya que era la única palabra capaz de abarcar el contenido necesario; porque demanda el concurso del hombre como un todo, no alcanza únicamente a nuestros parientes, amigos más íntimos y, en general, a todos los que nos aman; el amor cristiano se extiende hasta el prójimo, sea amigo o no, y hasta el mundo entero. El cristianismo no pide que se ame a los enemigos, y a los hombres en general, de la misma forma que amamos a nuestros familiares y amigos íntimos porque eso seria a la vez imposible y erróneo, pero sí demanda que tengamos en todo tiempo una cierta actitud mental y una cierta inclinación benevolente hacia los demás sin importarnos su condición. Se especifica que el Ágape humano, nuestro amor al prójimo, está obligado a ser producto del Espíritu, muy claramente se observa en el Nuevo Testamento. No es posible para el hombre natural, un hombre podrá demostrar esta benevolencia universal, podrá ser purificado del odio, de la amargura y de la inclinación natural del ser humano a la enemistad, solamente cuando el Espíritu tome posesión de él y vierta en su corazón el amor de Dios. El Ágape cristiano es imposible para el no cristiano, pues ningún hombre puede practicar la ética cristiana hasta no incluirse en la religión. Puede ver con absoluta claridad lo deseable que es; puede reconocer que es la solución de los problemas del mundo; puede aceptarla racionalmente, pero no podrá vivirla prácticamente hasta que Cristo viva en él.
Subjetivamente me parece que éste mas que estar limitado a los creyentes, se encuentra en aquellas personas que posean una actitud hacia el mundo, podría decirse, moral. Vivir de una manera filantrópica, desde mi punto de vista, no se encuentra tan fuertemente ligado a si me encuentro dentro un círculo religioso, sino en la forma en que estén trazados mis preceptos y la intención de mis actos.
Por otra parte, todas las palabras ordinarias que significan amor expresan una emoción. Son palabras que ponen de manifiesto una experiencia que nos coge de improviso, sin buscarla, casi inevitablemente. Por ejemplo, no podemos impedir amar a nuestros parientes y amigos, el enamorarse es algo que nos sucede y que no podemos evitar, para ello, poco o nada consciente tenemos que hacer, simplemente, sucede. Pero Ágape implica mucho más, tiene que ver con la mente. No es una mera emoción que se desata espontáneamente, sino un principio por el cual deliberadamente vivimos, se relaciona íntimamente con la voluntad.
En sí el amor Ágape, es una deliberada convicción que resulta en una norma de vida, de ahí su notoria relación con la conciencia. Éste amor no es inherente al ser humano, es el ser humano que en su lucidez decide la forma en que vive y el trato a los demás basado en sus creencias, sean éstas religiosas o no. Es una conducta de determinación propia que acoge como regla el respeto, la tolerancia y una convivencia armoniosa con el medio que nos rodea con el objetivo de seguir una actitud superior; el verdadero amor nace de la voluntad y se convierte en sentimiento, no al revés.